Sordera
No todas las personas con discapacidad auditiva son iguales ya que existen diferentes tipos de sordera. Algunas personas tienen ligeras pérdidas de audición pero hay otras que su pérdida auditiva es mayor y necesitan el beneficio de audífonos u otras ayudas técnicas. Pero otro grupo de personas no oyen prácticamente nada y además las ayudas tecnológicas no les suple ese sentido. Todo ello hace que a través de los otros cuatro sentidos les llegue la información que les rodea; de ahí que las lenguas de signos para la comunidad sorda sea esencial, es tan importante como para los oyentes las lenguas orales.
A continuación nos detendremos en varios factores que debemos saber para entender mejor la sordera:
Etiología de la sordera
Las principales causas de la sordera pueden clasificarse como sigue:
- Sordera genética o hereditaria: vinculadas a la genética y por consiguiente puede transmitirse de padres a hijos.
- Sordera congénita: adquiridas durante el embarazo a causa de diferentes enfermedades que puede sufrir la madre durante la gestación, por ejemplo infecciones víricas (rubeola, toxoplasmósis,..), por medicamentos ototóxicos, por incompatibilidad sanguínea (RH),...
- Sordera neonatales: vinculadas al momento del parto o primeros días de vida extrauterina.
- Sordera postnatales: adquiridas posteriormente a los primeros días de vida del niño/a por causas diversas como traumatismos, anestesias, infecciones víricas, medicamentos,...
Localización de la lesión
- Sordera conductiva: afecta al oído externo o medio, por tanto influye en el grado de audición pero no en la calidad de la misma.
- Sordera neurosensorial: lesión en el oído interno o en los nervios auditivos que acceden al cerebro, por tanto afecta tanto al grado como a la calidad de la audición y la pérdida auditiva es de mayor gravedad.
Grado de pérdida
- Sordera ligera: abarca de 20 a 40dB. Esta sordera no impide un desarrollo lingüístico normal de la lengua.
- Sordera media: abarca de 40 a 70dB, por lo que si se presentan problemas en el desarrollo oral y precisa de adaptación protésica, intervención logopédica y utilización de la lengua de signos para que el desarrollo lingüístico del niño/a sea lo más rápido posible y pueda seguir aprendiendo con total normalidad.
- Sordera severa: abarca de 70 a 90dB.
- Sordera profunda: más de 90dB.
- Cófosis (ausencia de restos auditivos): por encima de los 120dB.
Estos tres últimos presentan un grave problema para la comunicación oral, por ello se debe utilizar la lengua de signos para que adquieran el lenguaje y a través de la lengua de signos poder conseguir un buen desarrollo cognitivo para la persona sorda. Por tanto, la lengua de signos es primordial en la adquisición del lenguaje y de las diferentes materias escolares que el alumno necesita aprender para su posterior proceso educativo.
La Lengua de Signos y la Lengua Oral deben ir de la mano para conseguir el ansiado bilingüismo que desde hace mucho tiempo se pretende; es importante tener en cuenta y no olvidar que al ser la lengua de signos la lengua natural de las personas sordas se debe utilizar esta lengua para conseguir un buen conocimiento y entendimiento de la lengua oral, ya que si se hace al revés se viene observando que el alumnado sordo pierde mucha información en el ámbito escolar y en otros ámbitos de su vida diaria, de ahí la necesidad imperante de profesores e intérpretes que sepan lengua de signos durante todo el periodo lectivo.
Aparición de la sordera o pérdida auditiva
Dependiendo la edad se divide en dos:
- Sordera Prelocutiva: aparece antes del que el niño/a aprenda la lengua oral. Existe un periodo esencial para la adquisición del lenguaje que sería de los 0 a 3 años. Los primeros momentos son importantísimos para la adquisición de las habilidades prelingüísticas que ayudan al posterior desarrollo del lenguaje.
Por tanto desde los primeros momentos hay que aportar al niño/a una lengua que le sea fácil de aprender pues tiene la necesidad de que sea transmitida por otro canal, no el vocal-auditivo, sino el canal viso-gestual, y esa lengua es, la Lengua de Signos. Al utilizarla no estamos impidiendo que el niño/a se desarrolle con normalidad ya que el no uso continuado de la misma perjudica tanto a su desarrollo cognitivo como emocional.
Hoy en día se ha demostrado que un niño/a sordo que ha tenido las ayudas necesarias (lengua de signos, audífonos, profesionales,...) han tenido muy buenos resultados académicos, personales y sociales.
- Sordera Postlocutiva: aparece después de haber adquirido el lenguaje. Por tanto se tiene esa base lingüística que se necesita para su posterior desarrollo cognitivo; pero ello no significa que no se usen las ayudas anteriormente mencionadas, por ejemplo: lengua de signos, lengua oral, audífonos, intérpretes de lengua de signos, profesores de apoyo,...
Por tanto como hemos hablado al principio, existe una gran variedad de personas con deficiencia auditiva y dependiendo sus características habrá que adaptarse a sus necesidades y encaminarla hacia la vía más apropiada.
